La división en las Farc, cada día más latente

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“Se debe hacer es cumplir el acuerdo, pues lo que hay allí contenido es más que proyectos productivos, es el marco general de lo que es un país que procura la dignidad de su gente”.

El partido político Farc nace en septiembre del año 2017 tras la firma de los acuerdos de Paz firmados por la otrora guerrilla de las FARC – EP y el gobierno de Juan Manuel Santos, y a poco menos de cumplir tres años de existencia ha mostrado las dificultades de la legalidad para consolidarse como alternativa política real. Son muchas las circunstancia que rodean la última decisión del partido de expulsar a 4 hombres, antiguos y curtidos comandantes de la guerrilla, se habla de divisionismo, de egos personales, de ser menos o más amigos de algunos excomandantes que retornaron a la vía armada, pero lo que hay de fondo no son esos señalamientos y queda demostrado no sólo con estas expulsiones sino con las renuncias individuales al partido como es el caso de Martín Batalla, o la Holandesa Tanja, entre otras.

Sean cuales sean los motivos, es cierto que las expulsiones y los abandonos de militantes de partidos políticos se dan aquí y en cualquier lugar del mundo, pero lo que genera expectativa es como solucionará este tema el partido de la rosa y como fortalecerá su trabajo en las bases sociales de los barrios, veredas, pueblos y ciudades que en últimas serán quienes juzguen en la historia y en las elecciones a cargos por elección popular a quienes tuvieron la valentía de dejar las armas para entrar en el juego de la política donde de antemano se sabía tendrían algunos enemigos más feroces y agazapados que cuando estaban alzados en armas.

Los expulsados con siete votos en su contra y cinco a su favor fueron: Jesús Emilio Carvajalino “Andrés París”, José Benito Cabrera “Fabián Ramírez”, Ubaldo Enrique Zúñiga “Pablo Atrato” y Benedicto González, quien reemplazo durante algún periodo a Jesús Santrich en la Cámara de Representantes.

La Agencia de Reporteros Sin Fronteras contacto a uno de ellos y seguidamente se podrá leer la entrevista completa con quien fue conocido en la guerrilla como “Pablo Atrato”

JOSÉ LUIS MAYORGA: ¿Quién es Ubaldo Enrique Zúñiga, conocido en las extintas FARC – EP, como “Pablo Atrato”

UBALDO ENRIQUE ZÚÑIGA: Soy un hombre comprometido con la transformación económica, política y social de Colombia. Provengo de una familia empobrecida de los barrios del sur occidente de la ciudad de Barranquilla, allí es donde forjé mi carácter y mis convicciones, desde muy joven.

Soy un luchador de toda la vida, dirigente barrial, docente comprometido con los sectores más desprotegidos de mi ciudad.

Mi compromiso con la paz es un compromiso conmigo mismo, con mis ideales revolucionarios, mis decisiones y posiciones siempre están guiados por mi brújula ética, por eso acepté el cargo (y la carga) de ser el primer presidente de ECOMÚN, entendiendo que es un espacio autónomo fundamental para materializar la reincorporación económica y social de los excombatientes, en acuerdo con nuestro sistema de valor colectivo. ECOMÚN para mi es también la herramienta principal para construir desde los territorios esa “nueva forma de hacer política”, demostrar en la práctica que si es posible construir desde ya una economía humana y solidaria, un modo de vida colectivo que garantice condiciones de trabajo e ingresos dignos mientras se aporta a la soberanía alimentaria y al desarrollo humano del país.

JLM: Para su expulsión y la de los otros 3 miembros del partido Farc, se argumentó que eran divisionistas ¿Está de acuerdo con ese calificativo aplicado o cree que simplemente son diferencia de posiciones ideológicas?

UEZ: Antes que todo, quiero precisar que a mí nadie me informó oficialmente de esa expulsión. Siendo miembro fundador del nuevo partido FARC y miembro del Consejo Nacional de los Comunes, la única instancia que puede tomar la decisión de expulsarme es la Asamblea Nacional de los Comunes.

Me enteré hace unos meses de una queja en mi contra por el proceso de cambio de gerente de ECOMÚN, decisión que se tomó por mayoría absoluta en el consejo de administración, y que obedece a la necesidad de poner en el puesto una persona más calificada que pueda enfrentar los grandes compromisos técnicos que requiere esa responsabilidad y para la cual el anterior gerente había demostrado no estar a la altura.

En calidad de primer presidente de ECOMÚN, mi tarea y compromiso es apoyar las construcciones de las cooperativas de base, en el marco de la ley de economía solidaria y de la legalidad Colombiana. No mezclo mi militancia con esa tarea ya que ECOMÚN es una entidad Autónoma, aun cuando obviamente, mi formación política y militancia me trazan pautas de comportamiento que, en ningún momento se pueden contradecir con las normas y ética del partido al cual pertenezco.
Por consiguiente, en mis viajes a territorios nunca mezclo orientaciones partidarias con construcción de cooperativas, ni subordino los intereses de ECOMÚN a las del partido.

Y eso es lo que aparentemente ha despertado escozor en algunas personas que no han entendido el marco de la legalidad colombiana, ni el momento político que hace que ya no son los comandantes militares que nadie contradice. Asi que sí, creo que se trata de intentos desesperados para mantener un poder ilusorio en lugar de aceptar el debate y la democracia interna. 

JLM: ¿Es posible pensar que los miembros expulsados y de quienes se dice cuentan con apoyo de un número de exguerrilleros importante piensen en montar movimiento o partido político nuevo?

UEZ: El camino para la construcción de una Paz estable y duradera no está circunscrito a un movimiento o un partido político; este camino lo construimos todas y todos los colombianos que estamos convencidos de que la justicia social, la soberanía y la transformación estructural de las condiciones que dan origen al conflicto puedan ser resueltas; este camino en últimas lo construimos para echar a andar un país donde nadie muera por pensar diferente, en el que haya una distribución equitativa de la riqueza, un país donde se pueda garantizar el acceso a la tierra de las miles de familias desposeídas y en el que el desarrollo se haga en beneficio de las mayorías, para esto se necesita amor, convicción y acción política; nunca división o grupismos. Entonces la gente que realmente quiera poner en práctica esa nueva forma de hacer política podría crear un nuevo partido.

En mi caso, prefiero seguir construyendo desde el cooperativismo, mi tiempo como presidente de ECOMÚN se está terminando y quiero pasar a la próxima administración una organización sólida y legitima que pueda cumplir con su cometido de ser una federación cooperativa con bases para una confederación.

JLM: ¿Por qué considera que las Farc como guerrilla fueron capaces de mantenerse unidas y en la transición a la política han presentado varias fisuras?

UEZ: Da mucha tristeza pensar en ello, y más tener que reconocerlo pero creo que solo se está materializando lo que era latente los últimos años de guerra: poderes locales o regionales muy fuertes mezclados con una disciplina militar que difícilmente admitía debates.

Creo que hay varias causas; una es que ciertos comandantes no logran adaptarse a esa nueva forma, donde los militantes que no fueron solo militares exigen debates y respuestas, opinan y critican. Y también uno alcanza a pensar que puede haber algo de intereses turbios pactados por ese sector del Consejo Político Nacional “CPN” que se autodenomina el “núcleo”, con algún nivel del Estado, para sabotear toda posibilidad de que el colectivo FARC sobreviva al acuerdo.

Pero eso, que sólo ven como fisuras, refleja otros asuntos, al final más importantes: refleja la pluralidad de pensamiento de los hombres y mujeres que firmamos el Acuerdo Final y que nos comprometimos con su implementación; eso demuestra la dignidad con la que asumimos nuestro papel histórico en la construcción de esta Nueva Colombia que llegará a pesar de la sevicia con que el gobierno colombiano incumple lo pactado.

JLM: En algunos sectores se habla de egos personales de algunos excomandantes ¿piensa usted que se acomodaron y prefieren ahora convivir con el Estado y alejarse de sus antiguas bases?

UEZ: Por supuesto, pero yo puedo hablar de la gran mayoría de excomandantes y excombatientes, de lo que cuenta la gente que los acompañan en su quehacer en el proceso de reincorporación; puedo hablar de quienes he visto en los territorios, acompañando a las organizaciones de base conformadas para la reincorporación social y económica; puedo hablar de exguerrilleras y exguerrilleros que todos los días están trabajando por sacar la implementación del Acuerdo adelante. Del resto, es posible que puedan hablar los altos funcionarios del gobierno o los medios de comunicación que cubren los cócteles y los eventos de traje en la capital.

JLM: ¿Qué cree usted que estarán pensando los miles de hombres y mujeres que dejaron las armas y hoy ven esta lucha intestina dentro del partido?

UEZ: Soy uno de ellos, tristeza, rabia, impotencia, pero no sé si podríamos hablar de luchas intestinas, ni yo ni los 3 otros “expulsados”, que sepa, está luchando contra estos excomandantes, estamos intentando aportar a la construcción del partido y es lo que da realmente tristeza.

El calificativo de intestina sigue pretendiendo que en el partido FARC haya una sola voz o que el mundo se ve en blanco y negro. Pero los miles de hombres y mujeres que dejamos las armas tenemos muchos matices.

JLM: Aún existen cientos de prisioneros políticos pertenecientes a las FARC – EP, ¿Qué se debe hacer para que recobren la libertad prometida en los acuerdos de Paz?

UEZ: Exigirle al gobierno que cumpla lo acordado, dejar las posiciones tibias y conciliadoras, hemos dejado las armas no las ideas, y no somos aliados de la derecha sino opositores políticos con razones y argumentos.

Ese gran número de mujeres y hombres que siguen en las cárceles del país a pesar de haber pasado más de tres años de la firma del Acuerdo son la muestra más evidente y vergonzosa del incumplimiento del Estado colombiano a lo que fue pactado. La comunidad internacional no parece velar por este asunto en medio de una crisis carcelaria sin precedentes en la cual incluso hubo una masacre para reprimir las protestas de las personas privadas de la libertad que clamaban por condiciones dignas el pasado mes de marzo. Lo que se debe hacer es cumplir el acuerdo, pues lo que hay allí contenido es más que proyectos productivos, es el marco general de lo que es un país que procura la dignidad de su gente.

JLM: ¿Cuál es su actual lectura del proceso de Paz?

UEZ: Creo que la construcción de la paz era inevitable y deseable, por nuestras propias condiciones internas. Creo que estamos ad-puertas de un fracaso total y que una pequeña parte de la responsabilidad nos pertenece como organización, pero también veo que un amplio sector político y económico con mucho poder está haciendo muchos esfuerzos para que nada funcione. Un ejemplo: ningún banco, empezando por el Banco Agrario, quiso abrir la cuenta corriente de ECOMÚN, por lo que no pudimos recibir fondos de cooperación internacional que debían permitirnos arrancar con proyectos productivos de escala regionales. El Acuerdo final de Paz que firmamos más de 13.000 exguerrilleras y exguerrilleros ha sido manoseado y abusado en sus elementos fundamentales. La Reforma Rural Integral está en una fase raquítica, a pesar de ser el elemento transversal para contribuir a las causas estructurales que dan origen a la guerra.

El Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de uso ilícito no sólo ha significado un atropello para las miles de familias campesinas que no lo han visto materializado, sino que además el Estado colombiano no garantiza sus vidas y han sido asesinados por decenas líderes del proceso de sustitución.

Los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial “PDET” y los Planes de Acción para la Transformación Regional “PATR” se convirtieron en negocios para pagar favores a castas regionales, y las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes fueron convidadas de piedra en los diseños del desarrollo territorial rural, pues en la mayoría de los casos sus propuestas no fueron tenidas en cuenta o se dejaron establecidos elementos de gestión y no de resultados.

La JEP fue desmembrada por empresarios y políticos de las altas esferas del poder regional y nacional con lo que garantizaron su impunidad como colaboradores, determinadores y beneficiarios directos del despojo de tierras, las masacres y los desmembramientos de seres humanos cometidos por los grupos paramilitares, quedando las y los excombatientes de la guerrilla como los principales convocados a la reconstrucción de la verdad y la satisfacción de las víctimas del conflicto.

Los programas derivados de lo que se denominó como “implementación temprana” fueron plata de bolsillo de contratistas a lo largo y ancho del país; el hecho de que se hayan robado el dinero dispuesto para la construcción de los antiguos ETCR, donde al Sol de hoy algunos de ellos ni siquiera tuvieron construcción de unidades sanitarias.

Finalmente la caricatura de la indignidad fue la carne de burro y caballo que enviaron los contratistas como alimento a varias Zonas Veredales del país.


JLM: ¿El incumplimiento ha sido soló de este gobierno o piensa que el presidente que firmo los acuerdos también falto a su palabra?

UEZ: El gobierno anterior tiene una responsabilidad medular en todo este sinfín de incumplimientos. El hecho de haberse dejado presionar por la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) para no promulgar el Decreto que había sido trabajado y acordado para el acceso a tierras para excombatientes de las FARC-EP en proceso de reincorporación es una de las situaciones de incumplimiento más importante que hemos tenido. Esa fue la llave que Juan Manuel Santos utilizó para dejar abierta de par en par la puerta de los incumplimientos por la que este gobierno se ha pavoneado.

Sobre el incumplimiento a su palabra es que se soporta el premio Nóbel de Paz cuyos recursos nunca vieron las víctimas de Bojayá con las que se comprometió.

Creo que detrás de los acuerdos siempre hay 2 posiciones: Nosotros (al menos los que estábamos pensando genuinamente en la paz) firmamos para poder entrar a hacer política para construir algo diferente y seguir con la organización de un partido realmente popular que pudiera hacerle contrapeso a la clase dominante, pero sabíamos que ni el presidente, ni los poderes que el representaba querían que esto ocurriera, para ellos la paz era la forma de deshacerse de un enemigo peligroso, nos quedamos atrapados, como otros antes de nosotros, en la marañas del sistema legal y del negocio político. Ellos sabían eso.

JLM: ¿Considera que estas expulsiones hacen daño a una alternativa de izquierda en la que algunos colombianos empezaban a creer?

UEZ: Sí. Este momento histórico es el tiempo para la unidad de los sectores populares, alternativos y de izquierda del país. La esperanza de un profundo cambio en el país no puede verse afectada por los oportunismos ni las mezquindades. Este proyecto que verá nacer más temprano que tarde una Nueva Colombia requiere de todas y todos un elevado sentido humano que demuestre la grandeza de quienes transitamos por el camino de la paz con justicia social, soberanía y solidaridad. Estamos a tiempo de corregir, claro, pero debemos seguir discutiendo y construyendo, pues la planificación del proyecto político no solo es un principio sino una obligación con esta realidad.

Hace mucho daño, pero no por nosotros, quiero decir no porque somos nosotros. Sino porque están demostrando una vez más la poca altura política, la incomprensión del momento y la mezquindad. ¿Quién quiere hacer alianza con quien no soporta el debate y no acepta la contradicción?, esta es solo una gota más en una copa casi llena de errores y sin razón

JLM: Usted dirige actualmente Ecomún, la cooperativa que aglutina proyectos para la reincorporación ¿Al ser expulsado del partido, también será retirado de la Cooperativa?

UEZ: Como lo dije antes, ECOMÚN es autónoma, y no porque yo lo digo, sino porque la ley lo exige así. Somo una organización de economía social solidaria legalmente constituida, que se rige por sus propios estatutos y es supervisada por la superintendencia de economía solidaria. A pesar de que también nos cobija un decreto ley en el marco del acuerdo, el 899 del 2017 este los organismos estatales no lo consideran

Nuestros estatutos dices que la asamblea de ECOMÚN es la que elige o destituye los miembros de su consejo de administración, entonces la asamblea de asociados es la que decidirá, no el partido.

Entre otras cosas, el motivo por el cual se me abre un proceso disciplinario en la comisión de ética del partido es precisamente por ejercer esa autonomía cuando destituimos al Gerente, le recuerdo, la verdadera razón, en mi caso, para tratar de ponerme a un lado, o que me asesinen, es precisamente por la visión que tenemos un sector mayoritario del consejo de administración que defendemos la autonomía e independencia de ECOMÚN, así todos sus miembros seamos del partido.

Esta es una organización para temas de reincorporación económica y social que, si bien es cierto, debe articular y coordinar políticas con el partido, también deben estar claramente diferenciadas. Existe un organismo que es el Consejo Nacional de Reincorporación en el que debemos confluir ya que es bipartito gobierno-Farc y en que ECOMÚN debe estar de la mano con el partido, cosa que no ha ocurrido hasta ahora, pues no estamos allí porque los delegados FARC consideran representarnos, pero sus posiciones favorecen más los interese del establecimiento que el de los reincorporados. Un caso concreto: aprobaron una ruta de reincorporación en la que se excluye a ECOMÚN, eso es inaceptable. Maxime cuando ya el acuerdo mismo había establecido cual debería ser la ruta. 

JLM: ¿La expulsión cuenta con la posibilidad de interponer un recurso de apelación, hará usted uso de ella?

No lo he pensado aún, hasta recibir la notificación de expulsión sigo siendo del partido, de la dirección nacional, que es Consejo Nacional de los Comunes, quien además elije de su seno al Consejo Político Nacional, “CPN”, es decir, no tienen facultad para expulsarme.

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