Elección presidencial en la recta final
“Menos ataques personales y más ideas en la campaña presidencial piden los colombianos”
Por: José Luis Mayorga G.
A tan solo 40 días de la primera vuelta en la elección presidencial que definirá quien es el presidente de Colombia 2022 – 2026 y después de una semana de reflexión, se espera que los ánimos de las campañas se apacigüen y los candidatos y sus seguidores en algunas ocasiones barras bravas de derecha o izquierda desescalen la agresividad en el leguaje y en los ataques personales contra sus contendores para que pase a predominar la exposición de políticas y propuestas con las que cada candidato piensa hacerse elegir y de esta manera el pueblo colombiano no vaya a las urnas a decidir su futuro únicamente por simpatías o peor por odios contra alguna persona o sector político.
Dice el dicho popular que “las encuestas las gana quien las manda a hacer” y esto podría leerse como un intento de manipulación hacia los electores, aunque en gran parte tiene razón este dicho, tampoco es menos cierto que las encuestas son las fotografías de un momento en especial y así se deben analizar para evitar caer en triunfalismos o desesperanzas por parte de los seguidores de los candidatos en contienda. A la fecha al candidato presidencial Gustavo Petro, se le da como ganador y aunque algunos piensan que podrá ser en primera vuelta, se ve un crecimiento de Federico Gutiérrez, aunque para muchos esta gran galopada como se diría en términos ecuestres, obedece más a una política bien ejecutada de sus asesores de imagen y al apoyo de algunos medios masivos de comunicación que no dejan de hacer comparaciones entre él y Gustavo Petro, donde se le muestra como el gran salvador de Colombia, ante un posible triunfo del candidato del Pacto Histórico.
Por eso más allá de la imagen o como se muestren ante un público que está urgido de soluciones y tiene muchas expectativas en temas financieros, políticos y sociales, es importante que se den a conocer masivamente las plataformas de gobierno con que cuenta cada candidato. Seguir polarizando el país entre izquierda y derecha, aunque los candidatos de otras líneas ideológicas no arranquen en esta campaña, no es lo más sano y podrá ocasionar que si el triunfo de uno de estos candidatos se da por un mínimo margen se desconozcan los resultados y sus barras bravas salgan a pedir en la calle lo que considera que les fue quitado en las urnas, y por supuesto que dados los resultados de las elecciones del 13 de marzo donde fueron recuperados más de un millón de votos en el reconteo cualquier duda podría ser válida y más cuando desde expresidentes de la República, pasando por partidos políticos y sectores sociales piden la renuncia del registrador Alexander Vega Rocha, lo irónico es que desde las diferentes esquinas se le señala de haberse puesto al lado de su contrario, lo cierto es que sin importar si el registrador quiso favorecer o perjudicar a algún partido político en especial, si quedan muchas dudas de por qué por primera vez en la historia electoral de Colombia sucede este hecho que algunos consideran error humano y otros lo llamaron fraude electoral y esto a pesar de haber hecho una gran inversión de dinero contratando a una empresa extranjera como Indra.
Pero mientras todo esto sucede y los candidatos se alistan para entrar en la recta final de la elección presidencial, hay otros personajes que simplemente están mirando con detenimiento y cálculo político todo desde las ventanas de sus casas o mejor desde la comodidad de sus sillones, sabiendo que ellos pueden ser en gran medida quienes ayuden a definir quién será el nuevo presidente de los colombianos y sabiendo que los candidatos con mayor favorabilidad están tras ellos para por medio de acuerdos programáticos o simplemente acuerdos burocráticos sumar a su campaña unos cuantos votos que los harán llegar al Palacio de Nariño para desde allí dirigir el destino de su pueblo.
Lo cierto es que el pueblo colombiano a pesar de que se le cataloga como ignorante político, cada día ha ido aprendiendo a dejarse engañar menos y a exigir desde diferentes tribunas o desde las calles que quienes lo gobiernan cumplan con su deber que no es más que hacer de Colombia un país donde la vida sea digna, el respeto por los derechos humanos se valore en su máxima expresión, un país incluyente, tolerante y que por encima de todo concepto ideológico se combata el cáncer que corrompe todas las instituciones y no permite su crecimiento social ni económico, ese cáncer llamado corrupción y con el cual el mundo político parece convivir tranquilo.
Llegará el 29 de mayo y ese día, sólo ese día se reflejará en las urnas lo que los colombianos desean si es que no se presenta la irresponsable situación de un nuevo error humano en el conteo o peor un fraude difícil de comprobar, pero que sí tenga la capacidad de deslegitimar al ganador.
