Derechos Humanos

No para el asesinato de líderes sociales

“En Colombia los líderes sociales siguen siendo amenazados, desplazados o asesinados por el sólo hecho de reclamar los derechos colectivos”

Para el líder social, reclamante de tierras Emiro Nel Sánchez Medrano, no fue suficiente contar con esquema de seguridad asignado por la Unidad Nacional de Protección “UNP” sus reclamos, sus luchas al parecer eran tan eficaces que molestaron a los señores de la muerte quienes ven en cada líder social a un enemigo.

Emiro Sánchez, un reclamante de tierras en Urabá y en el sur de Córdoba, tras haber sido secuestrado el viernes 9 de junio, luego de que hombres armados interceptaran la camioneta blindada en que se movilizaba y despojaran al escolta del arma de dotación procedieron a llevarse al líder social que participó en la creación de la Ley de Restitución de Tierras, de acuerdo con pronunciamiento del director de la Unidad de Restitución de Tierras, Gerardo vega.

Y a pesar de que desde el mismo día de su secuestro, organizaciones defensoras de derechos humanos, y la sociedad civil de donde era oriundo Sánchez Medrano, pidieron a sus captores que le respetaran la vida, una vez más estos miembros de la organización al margen de la ley conocida como Autodefensas Gaitanistas de Colombia, hicieron oídos sordos y silenciaron con varios impactos de bala la vida de este líder social y dejaron su cuerpo en la zona rural de Pelayo – Córdoba.

En Colombia los líderes sociales siguen siendo amenazados, desplazados o asesinados por el sólo hecho de reclamar los derechos colectivos, sin importar de quien se encuentre en el gobierno, por poco tiempo se pensó que estos asesinatos a líderes sociales frenarían con el ascenso al poder del Gustavo Petro, pero desafortunadamente no ha sido así y se comprueba que son más grandes los intereses de los grupos ilegales al margen de la ley por quedarse con tierras desplazando y  asesinando a los campesinos y a quienes se atreven a defenderlos, que la voluntad indeclinable de un gobierno que ha visto como siguen siendo violados los derechos humanos por organizaciones al margen de la ley y quienes a pesar de mostrar en teoría la intención de acogerse a procesos de paz total, en la práctica siguen llenando de sangre los campos y pueblos de Colombia.

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