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Líder trans de Colombia a Escocia

“Colombia continúa siendo un país transfóbico” Valeria Bonilla, líder trans

Se discute en el Congreso de la República, la que podría convertirse en la ley integral trans y que ya fue aprobada en primer debate en la Cámara de Representantes, la cual llevará por nombre “Ley Sara Millerey” una mujer trans que fue golpeada en Bello – Antioquia sin ninguna compasión y arrojada a una quebrada donde finalmente falleció ante la indolencia de muchas miradas sin que nadie la auxiliara, un ser humano asesinado sólo por ser una persona trans, lo que denota que Colombia sigue siendo un país transfóbico a pesar de algunas aperturas en las políticas de inclusión.

La Agencia de Reporteros Sin Fronteras tuvo la posibilidad de entrevistar a una mujer líder de este movimiento trans, que desde hace más de 15 años decidió dar la lucha por la defensa y el reconocimiento social de quienes ella dice, “Más que trans, somos personas que estamos dentro de la sociedad y desde diferentes campos aportamos a la construcción de un país que sea incluyente y con oportunidades para todos sin importar su género o identidad sexual”.

Agencia de Reporteros Sin Fronteras: ¿Quién es Valeria Bonilla?


Valeria Bonilla: Soy una mujer trans, activista por los derechos humanos y defensora de las personas transgénero en Colombia. Desde muy pequeña supe que estaba en un cuerpo que no me correspondía y que había nacido para ser mujer. A los 18 años pude realizar mi proceso de transición, y desde entonces he dedicado mi vida a luchar por la igualdad y la dignidad de las personas trans en mi país.

ARSF: ¿Cómo asumió su familia y cercanos su identidad de género?


VB: Para mi familia y personas cercanas no fue nada fácil entender esa transición de hombre a mujer, estamos en una cultura que a pesar de que ha tenido algunos avances y se ha abierto al cambio no deja de ser machista, y culturalmente se nace hombre y mujer y así deberían permanecer por siempre, son los estereotipos, entonces al principio mi familia no lo entendió, incluso estuve sin hablar con parte de ellos por muchos años, tuvieron etapas de negación, enojo y tristeza, pero el amor de familia es más fuerte que cualquier discusión y aunque fue un proceso muy duro hemos logrado que familia supere todo tipo de obstáculos y continue unida. Y gracias a mi persistencia y amor propio, logré que entendieran que mi identidad de género no era una elección ni un capricho, sino algo fundamental para mi felicidad y bienestar. Hoy cuento con el apoyo de mi familia y he logrado rodearme de una red de afectos y amigos que me han ayudado a crecer.

ARSF: ¿Cree que en Colombia se respetan los derechos de las personas trans?


VB: Lamentablemente no lo suficiente. Es cierto que como sociedad hemos dado pasos para avanzar en leyes y políticas que protegen nuestros derechos, pero en la práctica seguimos enfrentando discriminación, violencia y exclusión. Falta mucho trabajo para que se respete nuestra dignidad y se garantice nuestro acceso a la salud, la educación y el empleo sin prejuicios.

ARSF: ¿En qué espacios ha sentido discriminación por ser una mujer trans?


VB: La discriminación la he sentido en muchos espacios y no solamente yo, si no todas las personas trans sentimos como la mayoría de la sociedad aún no asimila que puede haber distintos conceptos de vida, pero en particular yo he sido discriminada en la calle, en el transporte público, en algunos servicios de salud y, sobre todo, en el mercado laboral. Muchas veces nos cierran las puertas por ser trans, o nos ofrecen solo trabajos precarios o estigmatizados. Además, la violencia verbal y las miradas de rechazo son constantes. Pero viví una situación muy particular cuando fui candidata al Concejo de Bogotá, y es que ni siquiera los partidos que se dicen pluralistas y de ideología avanzada han logrado deshacerse de esas taras machistas y entonces nosotras para ellos sólo somos votos de nuestro movimiento, pero no nos toman en serio a la hora de tomar decisiones o de tener que participar en puestos importantes de las listas a elección popular.

ARSF: ¿Qué cree que se debe hacer para romper el techo de cristal que tienen las mujeres transgénero?


VB: Primero, abrir espacios de participación real: en la educación, el empleo y la política. Es fundamental garantizar el acceso a estudios superiores, becas, formación para el trabajo y programas de emprendimiento para mujeres trans. También es necesario sensibilizar a las empresas y las instituciones para que nos vean como ciudadanas plenas, no como una amenaza o como personas de segunda categoría, pero es claro que si el techo de cristal existe para las personas que nacieron mujeres y se definen como mujeres, para nosotras será mucho más difícil poder llegar a puestos importantes y no porque no tengamos la capacidad si no por la cultura antitrans que aún se vive en Colombia.

ARSF: Usted fue candidata al Concejo de Bogotá. ¿Cómo fue esa experiencia?


VB: Fue una experiencia transformadora y, a la vez, muy difícil. Tuve que enfrentar prejuicios y ataques personales, pero también recibí mucho apoyo de la comunidad trans y de aliados que creyeron en mí. Fue una oportunidad para visibilizar nuestra lucha y demostrar que las personas trans también podríamos ocupar cargos de representación y contribuir al bienestar de la ciudad si se nos diera la oportunidad.

ARSF: ¿Qué la llevó a asumir un rol importante dentro del activismo trans?

VB: Mi propia historia y las injusticias que he vivido y que he visto en contra de otras mujeres trans, eso me motivó a levantar la voz. Sentí que no podía quedarme callada mientras tantas compañeras eran asesinadas, excluidas o vivían en condiciones de pobreza y discriminación. Quiero ser parte del cambio y abrir caminos para las generaciones que vienen.

ARSF: ¿Considera que a las personas trans se les ha permitido participar en política sin discriminación?


VB:
No, aún existen muchísimos obstáculos. Aunque tenemos derecho a postularnos, la discriminación sigue presente: desde comentarios ofensivos hasta la falta de apoyo de los partidos. Muchas veces no se nos ve como candidatas viables, sino como una cuota o una forma de cumplir con la inclusión. Falta mucho para que se nos vea como líderes con propuestas y no solo como “las trans”.

ARSF: ¿Volvería a aspirar a un cargo de elección popular? ¿Por qué?


VB: Sí, definitivamente sí, porque creo que es fundamental seguir insistiendo, aunque sea difícil. Porque cada vez que una mujer trans da ese paso, está abriendo la puerta para las que vienen detrás. Mi voz y las de todas las lideresas en política es necesaria para defender los derechos de nuestra comunidad y para demostrar que podemos ser sujetas de transformación.

ARSF: ¿Considera que las políticas públicas para las mujeres trans son las adecuadas? ¿Cuál es su propuesta para mejorar la calidad de vida de las personas trans?


VB: No son adecuadas ni suficientes. Necesitamos políticas públicas que nos reconozcan como sujetos plenos de derechos y que nos garanticen acceso a salud integral, educación inclusiva, empleo digno y vivienda. Yo propongo crear programas específicos de inserción laboral, cupos educativos con enfoque diferencial, y clínicas de atención integral para personas trans. Además, es fundamental incluirnos en la formulación de las políticas públicas, no sólo como beneficiarias, sino como tomadoras de decisiones.

ARSF: Pronto asistirá a la conferencia “Personas transgénero en la política en el sur global, activismo y liderazgo” en Escocia. ¿Cuál considera que es la importancia de este evento?


VB: Esta es una oportunidad maravillosa para compartir experiencias, construir redes y aprender de las luchas de otras personas trans en el sur global. Nos permite fortalecer nuestras capacidades de liderazgo y traer ideas frescas para implementar en Colombia. También es un espacio de visibilización internacional para demostrar que las personas trans somos agentes de cambio y no víctimas pasivas.

ARSF: ¿Cuál sería su llamado a la sociedad colombiana como líder del movimiento trans?


VB: A la sociedad colombiana le digo que las personas trans existimos y somos sus hijas, hermanas, amigas y vecinas. No somos un “problema” ni una amenaza, el pueblo colombiano debe saber que somos seres humanos que queremos vivir con dignidad y contribuir al país. Les pido respeto, empatía y que nos vean como ciudadanas con sueños, talentos y derechos. Solo así podremos construir un país más justo, incluyente y humano para todos y todas.

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