Corrupción, carteles de falsos testigos, narco-choferes ¡Hasta cuando!
Por. José Luis Mayorga G. / Periodista – Defensor de Derechos Humanos
“Podríamos llenar páginas enteras con casos de corrupción, pero lo importante además de recordar y no dejar en el olvido, es condenar”
Son muchos los casos de corrupción que se ejecutan por altos funcionarios del Estado y de las Fuerzas Militares, no sólo en este gobierno, la corrupción es uno de los cánceres históricos que carcomen al país y por los cuales se pierden miles de millones de pesos, dinero que si no saliera del erario hacia los bolsillos de funcionarios públicos o sus testaferros no sería necesario generar tantos impuestos para equilibrar la economía del país. Impuestos que así se quiera hacer pensar que no, sí termina afectando a las clases populares, independiente de que el objetivo de la carga impositiva sea que recaiga en los estratos sociales más altos.
Y es que sólo habría que repasar un poco la reciente historia de los casos más emblemáticos de corrupción: Reficar, Odebrecht, UNGRD, Centros Poblados, las Chuzadas de DAS, la parapolítica, Fonade, los carteles de la toga, La Chatarrización, la Hemofilia, el Sida, porque desafortunadamente ni la salud se ha salvado de padecer del cáncer de la corrupción, y por supuesto no podemos olvidar el Narco-chofer, y las recompensas falsas canceladas por organismos de inteligencia o las fuerzas militares, lastimosamente podríamos llenar páginas enteras con casos de corrupción, pero lo importante además de recordar y no dejar en el olvido, es que se señale, detenga y condene ejemplarmente a quienes hacen parte de estas organizaciones criminales que acaban no sólo con el dinero de los colombianos sino con la esperanza y la confianza en sus gobernantes. Y es que hoy una vez más se señala a miembros del ejército colombiano de cobrar recompensas de operativos falsos que se pagan con dineros de fondos reservados de los cuales es relativamente fácil extraer recursos para diferentes pagos que no tienen un control estricto.
Y en cuanto a los castigos, condenas, o sanciones sociales para estos infractores, podemos decir que la impunidad es tan alta como la desvergüenza de quienes ejecutan estos casos de corrupción y siguen burlándose del país y por supuesto de la justicia. ¿Cuántos casos más de recompensas y testigos falsos, cuántos narco-choferes o esquemas de seguridad de andando por las carreteras del país sin control, cuántos directores de entidades oficiales o Congresistas corruptos necesitan caer detenidos para que se verdad el país adopte una política anti corrupción seria que castigue ejemplarmente a quienes se roben los dineros de la salud, la vivienda y otros programas sociales que se descapitalizan por el apetito voraz y el desenfrenado deseo de querer ser un nuevo rico a costa no del trabajo y el esfuerzo sino argumentado en la perdida valores y en la seguridad de que si llegan a ser capturados y condenados, tendrán el privilegio de pagar en sus casas, fincas o mansiones el poco tiempo que se les prive de la libertad y adicional por la falta de dientes de la justicia y de los organismos de inteligencia, la mayoría de veces se quedan con el dinero que extrajeron del erario o cobraron como coima a los contratistas para luego de pagar su irrisoria condena salir a disfrutarlo y en muchos casos patrocinar con ellos a candidatos que serán su sombra en el poder. ¡Hasta cuando!
