Venezuela guerra de poderes
Montaje: AgenciaRSF
“La tarea de la comunidad internacional debe ser ayudar al entendimiento entre las diversas fuerzas políticas de Venezuela y no entrometerse en decisiones propias de este país”
En el mundo entero se habla de la difícil situación por la que atraviesa Venezuela, mientras tanto los venezolanos se encuentran tan divididos y polarizados como cualquier otro país de América Latina, sin embargo los países de este continente se sienten con autoridad moral para juzgar, señalar y tomar partido en las decisiones internas de la República de Venezuela, sin tener en cuenta sus propios problemas de corrupción, de pobreza, de presidentes acusados y encarcelados por el caso de Odebrecht, y en algunos casos de muertes por desnutrición de sus niños.
La situación de Venezuela es realmente difícil social, económica y políticamente pero deben ser ellos quienes solucionen sus problemas, sin la intervención de sus pares en el continente latinoamericano y mucho menos de las grandes potencias como es el caso de la intervención de los Estados Unidos en cabeza del presidente Donald Trump, quienes promueven una salida a como de lugar y usando diferentes mecanismos del presidente Nicolás Maduro, y se atreven a reconocer al presidente de la Asamblea Nacional y auto proclamado presidente interino de Venezuela Juan Guaidó, o como es el caso de China, Rusia, e Irán que apoyan el gobierno electo y actualmente en ejercicio Nicolás Maduro Moros, significando esto que la situación venezolana dejo de ser un problema interno para convertirse en una guerra de poderes transnacional.
Mientras el presidente Trump, amenazó con tener todo dispuesto para recuperar la democracia en Venezuela, y los países del Grupo de Lima cada día solicitan al mundo aislar y desconocer a Maduro como presidente y reconocer a Juan Guaidó como tal, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, señaló, Rusia ve “una nueva demostración de desprecio total de las normas y principios del derecho internacional y un intento de arrogarse el papel de juez de los destinos de otros pueblos” y “acciones descaradas de Washington.
“Salta a la vista el propósito de aplicar el guion ya probado de derribo de gobiernos indeseados”, y vemos “con enorme preocupación” los avisos de una serie de países “en el sentido de que no se puede excluir una intervención militar desde el exterior”, y advirtió contra semejantes aventuras, “que pueden tener consecuencias catastróficas”, sentenció el gobierno ruso.
Lo cierto es que además de la situación interna que se vive en Venezuela, con manifestaciones masivas en las calles apoyando al autoproclamado presidente interino Juan Guaidó, y de otra parte manifestaciones también masivas de hombres y mujeres que incondicionalmente apoyan a Nicolás Maduro, es muy fácil para los gobiernos extranjeros tomar partido por uno u otro sector, porque no son ellos ni sus ciudadanos los que sufrirán el dolor de una posible guerra, por esto debe tenerse en cuenta que es cada pueblo el que tiene el derecho a solucionar sus propios problemas. Y es la obligación de la comunidad internacional no echar más leña a la candela, si no invitar al gobierno y oposición para que exista un entendimiento real para sacar a Venezuela de la situación caótica en la que se encuentra, y sus ciudadanos que han tenido que salir hacia otros países puedan retornar a su país de donde nunca debieron salir, por eso la tarea de la comunidad internacional debe ser ayudar al entendimiento entre las diversas fuerzas políticas de Venezuela y no entrometerse en decisiones propias de este país.
