Colombia

La ternura de los hijos de la paz

José Luis Mayorga G.

“Cada niño del planeta expresa su alegría al recibir un regalo, y los hijos de la paz no son la excepción”

La vereda La Fila ubicada en el municipio de Icononzo, departamento del Tolima, es un lugar donde se instaló una de las zonas veredales que acogió a cientos de guerrilleras y guerrilleros que daban sus primeros pasos hacia la desmovilización, hombres y mujeres que posiblemente en medio de la desconfianza decidieron creer y jugársela por la paz. Para llegar a este lugar llamado hoy Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación “ETCR” Antonio Nariño, se debe viajar desde la capital colombiana por un trayecto de aproximadamente 3 horas para llegar al municipio de Icononzo, y desde allí emprender un recorrido de 40 minutos por carretera totalmente destapada y de difícil acceso, al punto que lo ideal es viajar en camioneta para evitar las malas vías, es por este motivo que durante este recorrido es normal encontrarse con gente trasladándose en motocicletas que se adaptan a las condiciones de la topografía y de los caminos.

Al terminar el recorrido y llegar al Espacio Territorial, Antonio Nariño, donde en la actualidad viven aproximadamente 350 personas, incluidos 106 niños y niñas, “los hijos de la paz”, la mayoría nacidos después de la firma de paz en el teatro Colón, entre el gobierno del ex presidente Juan Manuel Santos, y la antigua guerrilla de las FARC – EP, hoy convertida en partido político, lo primero que se observa es un gran mural en homenaje a Alfonso Cano, a quien ellos consideran el arquitecto de la paz, y aunque en cada rincón de este gran espacio se recuerda a sus máximos líderes como es el caso de Manuel Marulanda Vélez, Jorge Briceño, o incluso a Simón Trinidad, preso en Estados Unidos, lo que se respira es un ambiente de paz y de confianza en que el proceso a pesar de las dificultades que tiene saldrá adelante porque es una oportunidad inmensa para Colombia, manifiestan.

Por eso durante el recorrido que en esta ocasión hacen con representantes de la Fundación Energy Latinoamericana, y el Grupo Veka, quienes se unieron para darles una alegría a los niños y niñas llevándoles un regalo en vísperas de Navidad, una de las excombatientes que se encuentra recibiéndolos manifiesta la importancia de la vinculación de la sociedad civil y el apoyo nacional e internacional en los proyectos productivos que se han iniciado, y los cuales son la esperanza para la sostenibilidad de quienes allí se encuentran. En verdad hablan con gran propiedad del tema, pero sus pequeños o grandes proyectos solo podrán ser realidad con la voluntad del nuevo gobierno y con la participación de entidades que se comprometan a apoyar estos semilleros empresariales que se vienen gestando en torno a la paz.

Pero mientras se hace el recorrido conociendo el “ETCR”, los niños y niñas se encuentran ansiosos y a la expectativa porque saben que llegaron personas que pensando en ellos decidieron unir esfuerzos y traerles regalos, y es lógico porque para todo pequeño sin importar su edad o sexo, siempre será maravilloso recibir un detalle y con cara de alegría romper el papel que lo envuelve para por fin tener con él su regalo y darse a la aventura de empezar a soñar. Manteniendo su disciplina los padres con sus hijos se concentran en un lugar adaptado para la entrega de los obsequios y en medio de madres gestantes, del correr de los pequeños, de rostros que solamente reflejan ternura se hace entrega de un pequeño pero gran detalle a cada uno de los allí presentes.

Nosotros vivimos el conflicto armado únicamente por televisión, pero por supuesto que sabemos lo difícil que puede ser la guerra, por eso consideramos importante y bonito que ustedes estén hoy aquí empezando una nueva vida, volviendo a tener nuevas oportunidades y enseñando a sus hijos la verdadera historia, para que esos hijos de la paz, al igual que ningún niño de Colombia tenga que volver a vivir las inclemencias de la guerra. Por eso la fundación Energy Latinoamericana, se ha interesado en ustedes, no solo para traerle algunos regalos a sus hijos, sino para mirar como los puede apoyar en la puesta en marcha o en la sostenibilidad de los proyectos productivos, igualmente en los estudios y todo lo necesario, pero que nos sea posible para construir viviendas dignas que cuenten con todos los servicios, porque ustedes que le apostaron a la paz y sus hijos se lo merecen, manifestó, Gustavo Sandoval Tarazona, presidente de fundación Energy Latinoamericana.

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