Siguen las masacres y asesinatos de excombatientes
“Pedimos al Gobierno Nacional que nos apoye” Jairo Hernández, alcalde de Montecristo”
Una vez más se presenta en Colombia un fin de semana donde las masacres y asesinatos de exguerrilleros firmantes del acuerdo de paz se convierten en titulares de los medios de comunicación y por supuesto en el dolor de familias que no se cansan de ver y escuchar como día a día se va logrando hacer trizas el sueño de la paz en Colombia, aunque sea la mayoría la que desea que ese sueño se haga realidad.
Sin embargo existen sectores que se empeñan en silenciar a los seres humanos que le apostaron a jugársela por una Colombia donde las armas no fueran la razón de ser y cambiaron las balas por las palabras al convertirse en partido político. Y esto fue lo sucedido el fin de semana en el Cauca donde el excombatiente Manuel A. Villegas, conocido en las FARC como Romel, y quien años atrás había pertenecido al Movimiento 19 de abril M-19. Villegas que junto a casi 300 exguerrilleros formaba parte del Espacio Territorial para la Capacitación y Reincorporación de Monte Redondo, fue asesinado el fin de semana en el municipio de Miranda – Cauca.
Pero continuando con el objetivo de sembrar terror las organizaciones al margen de la Ley perpetraron una masacre en el Sur de Bolívar, en un lugar limítrofe entre Montecristo y Santa Rosa, donde asesinaron a cinco personas de una misma familia entre ellas Rosa Amalia Mendoza, también excombatiente Farc y a una menor de edad, tras conocidos estos hechos el alcalde de Montecristo convocó a un consejo de seguridad desde donde se le pidió al Gobierno Nacional apoyo ya que su municipio no cuenta con la infraestructura para llegar hasta el lugar de los hechos.
Sin embargo cabe resaltar que campesinos e indígenas del sector han manifestado durante este año que las comunidades de Santa rosa y Montecristo corren bastante riesgo tras la escalada de violencia que vive la región, pero en este caso y en muchos otros donde se ha advertido al gobierno sobre los peligros que corre la comunidad en general y líderes sociales en particular, se ha hecho caso omiso y el resultado por supuesto que no es otro que el asesinato cobarde de cientos de colombianos indefensos.
