La nostalgia del pasado por malo que sea, parece ser la lección filipina

“El hijo del dictador filipino Ferdinand Marcos y quien lleva su mismo nombre, será el nuevo presidente de ese país”

Parte del mundo parece sufrir de nostalgia por sus antiguos gobernantes y en especial donde se ha vivido bajo dictaduras, lo vivió América Latina en el Perú, donde estuvo en contienda electoral Keiko, la hija de Alberto Fujimori y quien estuvo a punto de lograr llevarse el triunfo ante el hoy presidente peruano Pedro Castillo, en unos comicios donde los resultados fueron muy ajustados ya que Castillo tuvo el 50.14% de la votación, mientras Keiko logró el 49.85 por ciento, la diferencia fue mínima y ha hecho del Perú un país ingobernable.

Aunque en Filipinas no es esta la situación ya que Ferdinand Marcos Jr., de acuerdo con los informes de la comisión electoral logró doblar en la votación a su contrincante la actual vicepresidenta Leni Robredo, allí se calcula que la votación puede estar alrededor de 16 millones por Ferdinand Jr., mientras que la candidata Robredo difícilmente alcanzará los 8 millones, y ya que en Filipinas el ganador es el candidato con mayor votación sin importar la diferencia ya que no existe la segunda vuelta, se da por descontado que el 30 de junio Ferdinand Marcos Jr., asuma la presidencia de su país.

Y es que parece que la lección que quisieran dejar estas elecciones es que el pueblo rompiendo todas las lógicas extraña sus malos gobiernos, extraña sus dictaduras y hasta a sus asesinos y represores, ya que en el caso de Filipinas Ferdinand Marcos, padre, fue dictador por más de dos décadas tiempo durante el cual encarceló, torturo a mas de 70.000 de sus contradictores y dejo sembrado el terror con el asesinato de casi 4.000 opositores de acuerdo a información de organizaciones internacionales de Derechos humanos. Y no conforme con esto la economía fue manejada como la de su finca al punto que su esposa y madre del actual presidente electo de Filipinas fue condenada por corrupción y malversación de fondos del Estado, al punto que se considera que durante la presidencia de su esposo acumularon una riqueza de más de 10.000 millones de dólares de manera ilegal.

Y es que el temor de algún sector de filipinos es que vuelva la crueldad y la violación fragante a cualquier derecho humano, ya que incluso la vicepresidenta de Ferdinand Marcos Jr., es Sara Duterte, hija de otro gobernante filipino caracterizado por su gobierno autoritario. Entonces la pregunta termina siendo ¿Qué es lo que está pasando que la gente prefiere elegir a familiares de quienes los han maltratado, de quienes los han violentado, desplazado y hasta asesinado?

Sin embargo existen hombres y mujeres que dudan de que estas alternativas sean las adecuadas es el caso entre otros, el de Cristina Palabay, de la alianza Karapatan de derechos humanos que indicó «Creemos que la crisis de derechos humanos va a empeorar en el país”

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