James Rodríguez juega y goza con los Leones
“Los seguidores del Club León de México, como reconocimiento al gran momento por el que atraviesa el jugador colombiano, lo apodaron El Rey león”
El 10 de la selección colombiana James Rodríguez, se estreno en el futbol mexicano ingresando en el segundo tiempo del partido entre su equipo El León y El Atlas, el cual se definió con triunfo del equipo animal.
Y es que con tan solo menos de dos meses de haber llegado a su nuevo equipo el capitán colombiano, ha logrado ganarse la admiración y los elogios no sólo de los fanáticos del león si no de analistas de futbol y narradores deportivos, y es que el momento que vive James en el futbol mexicano es excelente, esta jugando y gozando, así se le ve en la cancha, siendo el James rodríguez que sabe con la pelota en los pies y que con sus pases precisos aporta al crecimiento y a los triunfos de sus equipo.
Y fecha tras fecha, Rodríguez se va consolidando y cogiendo más ritmo, ya que antes de llegar a México estaba falto de minutos, pero a la confianza que le entregado el director técnico Eduardo Berizzo, el colombiano ha sabido aprovecharla y hoy por hoy es pieza fundamental del León.
Mientras en México los aficionados al buen futbol reconocen en James una excelente adquisición por parte del León, en Colombia existe gran expectativa e ilusión porque se considera que, si el jugador y capitán de la selección continúa jugando y desempeñándose como lo está haciendo, llegará en gran nivel a los próximos partidos de la eliminatoria al mundial.
La admiración por el colombiano es tanta y se empezó a sentir desde el mismo momento en que James hizo su video de presentación donde manifestó “Hola, fieras ¿Cómo están? Soy James Rodríguez. Ya estoy aquí en la ciudad con muchas ganas y mucha ilusión. Nos vemos pronto un abrazo”
Ahora lo que se espera es que James este a la altura no sólo futbolística si no humana y con el apoyo de sus compañeros de equipo y el cuerpo técnico logre seguir como viene sin problemas personales que lo lleven a tener que sentarse en el banco de suplentes y nuevamente perder ritmo de juego.
