Sigue la guerra en el Catatumbo
“La situación que vive hoy el Catatumbo es una crisis humanitaria que ha dejado casi 57.000 desplazados, 90 muertos y que parece no tener pronta solución”
Los pobladores del Catatumbo que no han sido desplazados hacia lugares como Cúcuta, Ocaña, Tibú y El Tarra principalmente, han tenido que aprender a convivir con el miedo que significa sentir la bombas y el tableteo de los fusiles de la guerrilla del ELN y el Frente 33 que constantemente se escuchan en los diarios combates o los hostigamientos que se realizan entre estos grupos o a las fuerzas del Estado que al parecer tímidamente intentan recuperar el control de un territorio que por décadas ha sido dominado por diferentes organizaciones ilegales, lo cual no ha sido posible a pesar de las intenciones del gobierno nacional de no sólo llegar con fuerza militar, sino con la promesa de realizar avances en el aspecto social.
Y es que a pocos días de cumplirse tres meses de haberse iniciado la fuerte ofensiva del Ejercito de Liberación Nacional “ELN” en esta región contra los hombres y mujeres del Frente 33 de las Farc, las cifras no pueden ser más desoladoras en un país donde desde el gobierno central se le ha apostado a una paz total desde su primer día del mandato. Lo que nos deja ante una ante una situación de crisis humanitaria con más de 57.000 personas desplazadas y el reconocimiento de 90 muertos, y es que, a pesar de haberse expedido el estado de conmoción interior para la región del Catatumbo, a la fecha esta situación por el control territorial que se vive allí parece no tener un pronto final. Y esto lo siente el pueblo y se confirma al considerar que con el decreto de conmoción interior sólo ha llegado militarización por parte del Ejercito entrando como un tercer actor armado en la zona, pero que las mejoras prometidas en beneficio de la comunidad no se ven, como lo señaló, Juan Carlos Quintero, miembro de la directiva de la Asociación Campesina del Catatumbo “Ascamat”.
Por su parte la Defensora del Pueblo, Iris Marín, ha manifestado que a pesar de que esta no es la primera situación de violencia desmedida que vive El Catatumbo sí es “Este es el desplazamiento masivo más grande registrado en los últimos 27 años en Colombia” a pesar de las Alertas Tempranas que emitió la Defensoría donde advertía que la región se estaba convirtiendo en una bomba de tiempo.
¿Pero que sigue para los habitantes que se han quedado en la región y para los que han tenido que desplazarse? La respuesta es incierta toda vez que desafortunadamente la tarea de recuperación militar de la región por parte del Estado no será nada fácil y mientras tato las organizaciones enfrentadas, “ELN” y Frente 33 de las Farc, se niegan a retirarse del territorio y por el contrario se puede observar que con el objetivo de mantener su control territorial están fortaleciéndose en medio de los combates con unidades que llegan desde distintas partes del país con el objetivo de aniquilar totalmente a su enemigo o por lo menos disminuirlo militarmente al punto que inicie su retirada, lo cual tampoco se ve pueda suceder en el corto tiempo, y mientras tanto se seguirán contando las cifras de desplazados y muchos pobladores desafortunadamente terminaran siendo una estadística de muerte en un enfrentamiento donde para el país ni siquiera es claro cuál es la verdadera intención de los grupos en conflicto.
Y es que mientras el Frente 33 continua con la intención de hablar de paz con el gobierno del presidente Gustavo Petro, y siguen sentados en la mesa de diálogos, el “ELN” ha declarado en los últimos días, la “Paz total, fracaso total… Y la paz total se convierte en guerra total. Eso es lo que se vive en Catatumbo, guerra total”, dijo alias Ricardo, comandante del Frente de Guerra Nororiental de esta organización, señalando igualmente que con el actual gobierno colombiano es imposible firmar la paz, entonces con estas declaraciones al parecer a Colombia no le queda otra alternativa que seguir confiando y soñando que el Estado asuma el control territorial a nivel nacional, lo cual no es tarea fácil y más cuando se acaba el tiempo de este gobierno y lo que se puede observar es que los candidatos presidenciales que hasta ahora se han mostrado, no tienen claro tampoco que hacer para lograr que se cumpla el sueño de todos los colombianos y es que las nuevas generaciones tengan la posibilidad de vivir en una Colombia en paz, posibilidad que ha sido negada durante más de medio siglo por la misma desigualdad que se vive en todos los territorios de la nación y que se convierte en la justificación para que muchos vean la guerra como la posibilidad de cambiar las estructuras políticas, económicas y sociales, mientras que otros simplemente la usan para lucrarse a través del narcotráfico, la corrupción y la compra de armas y equipos de guerra.
Mientras tanto, lo que se vive en el Catatumbo, parece hacer metástasis en otras regiones del país donde empiezan a darse combates mantenidos entre las organizaciones al margen de la ley, donde las guerras entre estructuras armadas cogen fuerza ante la inercia del Estado y donde el poder del narcotráfico considerado la gasolina de la guerra se mantiene intacto a pesar de los grandes decomisos de droga por parte de las autoridades.
