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Cuando se nace para servir

“Ser líder, es tener la vocación de estar allí donde otros deciden no mirar” Rocío Agudelo Vargas, defensora de derechos humanos.

En Colombia existen miles de mujeres que han decidido entregar no sólo su profesión y su tiempo si no hasta su existencia por servir a los demás de una manera comprometida, sin otro interés que lograr la dignidad en medio de la desesperanza, sin más interés que llevar una mano solidaria a tanta gente que ha sufrido los horrores de la guerra, pero también a quienes la vida no les ha dado una oportunidad y viven en medio de condiciones infrahumanas. Con el nombre de esas mujeres podríamos llenar cientos de páginas, pero hoy queremos hacer un homenaje a todas ellas a través de Rocío Agudelo Vargas, una enfermera de profesión que dejo su sueño personal en Chile y decidió regresar a Colombia donde sus raíces y su compromiso social la esperaban.

Esta líder social y defensora de derechos humanos, manifestó: Se nace para servir, esto no es una decisión que se tome en la comodidad detrás de un escritorio, el ayudar, el liderar, parece estar ligado a una forma de vida, que en muchas ocasiones se lleva en las venas, intentar ser la voz de los silenciados, defender a las clases más vulnerables, y tratar de sacar a las niñas y niños del conflicto, no es tarea fácil, pero si muy gratificante cuando se ven resultados positivos”

Y es que este parece ser el camino que tomó desde muy joven Rocío Agudelo Vargas, hoy convertida en directora de la Fundación Morei, pero quien no ha dejado que el cargo le quite los deseos y las fuerzas para continuar su trabajo al frente no sólo de la organización que lleva 27 años al servicio del país, si no de trabajar mano a mano con su equipo en las diferentes tareas y proyectos que se trazan, ella es la misma que está en los barrios hablando con las comunidades, pero que también está en medio de situaciones difíciles tratando de apoyar a las personas que en medio de los desastres naturales como el terremoto del 10 de agosto o los incendios forestales por condiciones del clima o provocados en el Tolima lo perdieron todo; pero como dice ella misma “En estas difíciles situaciones, es donde precisamente se debe entregar con todo el compromiso el don de servir, ver los niños que perdieron a sus padres, ver a seres humanos que vieron como su patrimonio, su casita se hacía ruinas nos llenan los ojos de lágrimas, pero no hay tiempo de permitir que este dolor nos gane la partida, y por todos ellos, por los miles de afectados simplemente debemos secar esas lágrimas que no sólo inundan nuestros ojos si no nuestro corazón, y seguir trabajando codo a codo con los cientos de voluntarios que en estos desastres se hacen presentes”

Y es que en un mundo donde se ha vuelto tradición trabajar socialmente por intereses particulares, nacen estas mujeres lideresas sociales, defensoras de derechos humanos, que consideran que el liderazgo se construye desde el silencio, se construye en cada rincón olvidado de este país y muchas veces en medio de las dificultades y las inseguridades, pero únicamente esperando hacer bien su labor y que el gran premio sea recuperar la dignidad de todo aquel a quien le fue arrebatada por la naturaleza o por el dolor de la guerra espiral que se sigue viviendo en Colombia. Este es el tipo de liderazgo que decide estar donde otros prefieren no mirar.

¿Pero qué es la Fundación Morei?

La Fundación Morei es una organización que nace en homenaje a un campesino que dedico toda su vida a promover el folclore de la región cundinamarqués, un coplero innato que junto a su vieja guitarra formaba a jóvenes en danzas y cantares con la experiencia que sólo da la vida, porque para Moises Vargas Turriago, a quien muchos campesinos de la zona llamaban “Morei” la única universidad fueron los campos, los cultivos y los animales con quien pasaba su día y lograba sostener a su familia.

Por eso el compromiso de la Fundación Morei va más allá de unas ayudas ocasionales a la gente vulnerable, el compromiso es permanecer en el tiempo y cada día poder entregar lo mejor de cada una de las personas que allí trabajan y que han logrado entender que también hay que cuidar la casa grande, para que todos quepamos en ella y a pesar de las diferencias vivamos en paz, en esa paz que no sólo da el silencio de las armas, si no las múltiples oportunidades sociales que permitan a los colombianos vivir sin tener que sentir el temor de tener que salir corriendo de sus terruños cuando escuchan una ráfaga de metralleta que rompe el silencio o cuando ven sobrevolar un helicóptero sobre sus cabezas.

Y es ahí donde la labor de Rocío Agudelo Vargas al frente de Morei, representa una apuesta importante por convertir la solidaridad en acciones puntuales y en hacer entender que las organizaciones sociales desarrollan un papel fundamental en la construcción de una sociedad más justa e incluyente. Porque servir no sólo es brindar una mano amiga, es enseñar, acompañar, defender y abrir caminos para que los seres humanos vulnerados entiendan que sólo con la participación de ellos será posible reconstruir las vidas de ellos mismos y hacer un futuro autosostenible con proyectos que permitan que la comunidad organizada pueda conseguir sus propios recursos para que más adelante sean ellos quienes también asuman la responsabilidad de ayudar a otros que lleguen a sufrir el dolor de ser desplazados o de perder lo mucho o poco que hayan logrado conseguir a través de su trabajo.

“Servir, defender los derechos humanos es una de las razones de mi existir y mientras haya una persona o una comunidad que necesite ser escuchada, yo seguiré estando ahí. Porque no sé cuánto me      quede en este camino, pero si tengo claro como deseo recorrerlo, y es al lado de quienes necesiten un apoyo, una mano amiga y una oportunidad, porque cuando se nace para servir, la vida deja de ser propia” sentenció la defensora de derechos humanos, Rocío Agudelo Vargas.