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El país que convirtió la naturaleza y las energías renovables en una política de Estado

“Costa Rica, un país de casi 5 millones de habitantes, es un ejemplo en medioambiente y energías renovables para el mundo”

En un continente donde la protección ambiental todavía enfrenta grandes desafíos, Costa Rica ha conseguido construir una imagen internacional asociada con la conservación de la naturaleza, la biodiversidad y las energías renovables. Su experiencia demuestra que proteger los bosques, los ríos y los ecosistemas no necesariamente significa frenar el desarrollo económico; por el contrario, puede convertirse en una estrategia de desarrollo.

Costa Rica es un país pequeño en territorio, pero enorme en biodiversidad. Alberga alrededor del 6 % de las especies conocidas del planeta, mientras sus bosques cubren aproximadamente el 60 % de su territorio. Además, cerca del 26 % de su territorio terrestre está bajo alguna categoría de protección.

Pero quizá uno de los mayores símbolos de la política ambiental costarricense está en la energía. Una matriz eléctrica que mira hacia el futuro

En 2025, Costa Rica produjo el 98,6 % de su electricidad mediante fuentes renovables, utilizando agua, geotermia, viento, biomasa y energía solar. La cifra fue reportada por el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y verificada por la empresa LSQA.

Este resultado no es producto de una decisión reciente. Costa Rica lleva años construyendo una matriz eléctrica basada fundamentalmente en fuentes limpias. De acuerdo con la OCDE, desde 2015 la generación eléctrica del país procede de fuentes renovables.

La hidroelectricidad ha tenido históricamente un papel fundamental, aprovechando la abundancia de recursos hídricos del territorio. Pero Costa Rica también ha desarrollado la generación geotérmica, eólica, solar y a partir de biomasa, diversificando progresivamente su matriz. Esta experiencia ofrece una enseñanza fundamental para América Latina: la transición energética no depende únicamente de tener recursos naturales; requiere planificación, instituciones, inversión, infraestructura y políticas públicas sostenidas durante décadas.

El bosque como aliado contra el cambio climático

Sin embargo, uno de los mayores logros ambientales de Costa Rica está en la recuperación de sus bosques. El país llegó a tener una cobertura forestal cercana al 21 % de su territorio en 1987. Actualmente se encuentra alrededor del 60 %. La OCDE considera a Costa Rica un caso excepcional por haber logrado revertir décadas de deforestación.

¿Cómo lo consiguió?

Una de las herramientas más importantes ha sido el Programa de Pago por Servicios Ambientales, mediante el cual se reconoce económicamente a propietarios y comunidades por conservar los ecosistemas y los servicios que estos prestan, con esta idea el bosque ha dejado de ser visto solamente como madera o tierra disponible para la producción y empieza a ser reconocido como un proveedor de agua, biodiversidad, captura de carbono, regulación climática y bienestar social.

Costa Rica entendió algo que otros países latinoamericanos todavía están explorando: la conservación puede generar riqueza; el turismo de naturaleza se convirtió en uno de los principales elementos de la imagen internacional del país. Sus parques nacionales, bosques tropicales, volcanes, playas, ríos y extraordinaria biodiversidad atraen visitantes de todo el mundo. La naturaleza, por tanto, no es sólo un patrimonio que debe protegerse, también es un activo económico que puede generar empleo, turismo, ingresos para comunidades y oportunidades de desarrollo.

Esto resulta especialmente importante para América Latina, una región que concentra enormes riquezas naturales pero que enfrenta simultáneamente deforestación, contaminación de ríos, pérdida de biodiversidad, expansión urbana y efectos cada vez más visibles del cambio climático.

¿Por qué Costa Rica es un ejemplo para América Latina?

La respuesta no está únicamente en el porcentaje de energía renovable. El verdadero ejemplo costarricense está en haber construido, durante décadas, una visión de país alrededor de la naturaleza; Costa Rica ha demostrado que una política ambiental puede combinar: Conservación de bosques, protección de áreas naturales, recuperación de ecosistemas, pago por servicios ambientales, generación eléctrica renovable, turismo de naturaleza, participación de comunidades, educación y conciencia ambiental. La OCDE destaca precisamente que el éxito costarricense está relacionado con la combinación de políticas de conservación, áreas protegidas y mecanismos económicos como el pago por servicios ambientales.

Aunque Costa Rica es un refere ambiental no significa desconocer sus problemas.

El país todavía enfrenta importantes desafíos. El transporte continúa dependiendo ampliamente de combustibles fósiles; el crecimiento urbano y turístico genera presión sobre los recursos naturales; persisten problemas relacionados con residuos y tratamiento de aguas residuales, y el cambio climático representa una amenaza para ecosistemas y para la generación hidroeléctrica.

Esta realidad es importante porque permite entender que ser líder ambiental no significa haber solucionado todos los problemas, sino haber construido una dirección estratégica y mantener la voluntad de avanzar. La experiencia de Costa Rica tiene especial relevancia para países como Colombia que intentan comprometerse cada día más con la protección del medioambiente. América Latina posee algunos de los mayores reservorios de biodiversidad, agua dulce, bosques y recursos naturales del planeta. Sin embargo, todavía existe una enorme distancia entre tener recursos naturales y garantizar su conservación.

Costa Rica ha demostrado que es posible políticas de Estado para la conservación y protección del medioambiente. Su experiencia también plantea una oportunidad para avanzar hacia un nuevo modelo latinoamericano en el que las ciudades protejan sus ríos, los ciudadanos participen en la recuperación de los ecosistemas, se amplíe la reforestación urbana, se reduzca la contaminación y las energías limpias sustituyan progresivamente a los combustibles fósiles.

la naturaleza no es un obstáculo para el desarrollo; es uno de los principales capitales que tiene una nación para construir un futuro sostenible y quizás allí se encuentre la mayor enseñanza para América Latina: no se trata solamente de producir energía limpia, sino de construir sociedades capaces de vivir en equilibrio con el agua, los bosques, los ríos, la biodiversidad y el territorio.

Costa Rica no es solamente un país que produce electricidad renovable. Es un país que, durante décadas, ha intentado convertir la conservación de la naturaleza en parte de su identidad nacional. Y esa puede ser su mayor lección para el continente.