En Colombia el virus del odio sigue asesinando

“La plaga del odio sigue asesinando líderes sociales en Colombia”

Colombia se ha caracterizado por ser un país resiliente, ha querido sobreponerse a todo tipo de situación adversa con que la naturaleza y el ser humano han decidido castigarla, y ahora no parece ser la excepción, en un momento donde el mundo atraviesa una difícil situación por la pandemia del Covid 19 y de la cual Colombia no es ajena, los señores que no han podido sanarse del virus del odio siguen dando órdenes para que sus sicarios asesinen líderes sociales y siembren más zozobra en el territorio nacional.

Mientras los gobiernos locales y el gobierno nacional piden, casi ruegan a la gente para que se quede en casa y se evite así la propagación de la mortal Pandemia, mientras se cumple la cuarentena obligatoria decretada por el gobierno de Iván Duque hasta el día 13 de abril, los asesinos de líderes sociales, aquellos que rompen la cuarentena y nadie sabe cómo se camuflan en unas calles casi vacías se pasean portando consigo las armas para ejecutar su contrato o cometido de cegar la vida de algún sindicalista, líder social, indígena, o simplemente de aquella persona a los que sus comandantes, patrones, o como se les quiera llamar les da la orden, sin ser aparentemente vistos y por supuesto menos detenidos.

Pero por supuesto que las vidas que se pierden duelen y mancillan la voluntad de un pueblo de querer vivir en Paz, pero también duele la negación de esta situación por parte del Estado colombiano, cuando su ministra de gobierno sin sustento real sale a dar unas cifras irrisorias de líderes asesinados, mientras que la misma comunidad internacional informa que los asesinatos pueden estar por el orden de 6 veces más las señaladas por la ministra Alicia Arango, la misma que se atrevió a comparar la muerte de líderes sociales con las muertes por un robo de un celular, sí, es ella misma la que hoy dice que en Colombia solo han sido asesinados 8 líderes sociales durante el 2020, y esto nada más lejos de la realidad. Mientras el gobierno quiera tapara el Sol con un dedo y ocultar las cifras y la situación de crecimiento paramilitar en Colombia difícilmente habrá una solución, pero también va siendo hora de que aquellos opositores de este gobierno, pero que igual que el gobierno Duque, niegan la existencia de organizaciones paramilitares, reconozcan que sin importar el nombre que se les dé “paramilitares, Águilas Negras, Pelusos, Disidencias, o miembros activos de los organismos de seguridad del Estado” sí existen fuerzas oscuras con tendencia de ultraderecha que son las que están generando que se cometan estos asesinatos.

Entre las últimas víctimas encontramos a un excombatiente de las Farc, identificado como Carlos Alberto Castillo, quien había hecho dejación de armas tras el acuerdo firmado por esta organización con el gobierno de ex presidente Juan Manuel Santos, pero a pesar de que este hombre se encontraba cumpliendo la cuarentena decretada por el gobierno, hasta su hogar llegaron hombres portando armas de fuego y luego de ingresar a su residencia lo sacaron a las malas y sin que sus familiares pudieran defenderlo, para según dijo el coronel Rodolfo Carrero, comandante de la Policía del Tolima “Asesinarlo en una zona boscosa propinándole varios impactos de arma de fuego en su cuerpo”

Pero tras la muerte de Carlos Alberto Castillo, se conoce la noticia de la masacre cometida en Piamonte – Cauca ejecutada por hombres fuertemente armados quienes llegaron a la casa de Hamilton Gasca Ortega, y allí sin mediar palabra dispararon contra la residencia del sindicalista perteneciente a la Asociación Sindical de Trabajadores Campesinos y Campesinas de Piamonte, resultado de esta masacre, el líder sindical y sus tres hijos todos menores de edad asesinados.

Doloroso que en tiempos donde todos debemos cuidarnos para cuidar a los demás, existan quienes aprovechan la situación para cometer sus aberrantes crímenes pretendiendo así retornar a Colombia a la violencia que vivió por más de 50 años, y aunque los colombianos no quieren volver a vivir la pesadilla de la guerra, el gobierno parece cerrar todos los caminos hacia una posible Paz, y por el contrario se quiera hacer trizas lo poco o mucho que se había logrado, y lo que no se puede permitir es que la plaga del odio siga asesinando a líderes sociales, y a todo aquel que según ellos tenga ideología contraria a sus propósitos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.