Tapón del Darién, la travesía de dolor, esperanza y muerte

Por. José Luis Mayorga G.

“Más allá del sueño americano, los migrantes que intentan atravesar el Tapón del Darién buscan la esperanza y el sueño de tener una vida digna que en sus países de origen se les niega”

La selva del Darién es un lugar rico en fauna, flora y vida animal, pero este espacio fronterizo entre Colombia y Panamá que podría ser visto como una maravilla de la naturaleza, desafortunadamente está en los ojos del mundo y en especial en la región de América Latina por haberse convertido en un paso de migrantes de diferentes lugares que huyendo de la situación política, económica o social de sus país de origen buscan llegar a los Estados Unidos o Canada en busca de una aparente vida más digna. Sin embargo, durante el recorrido desde su tierra natal hasta Panamá atravesando por el Tapón del Darién, viven momentos de humillación, dolor, desesperanza y hasta de abuso sexual por parte de los integrantes de las organizaciones ilegales que rondan por la región, incluso en ocasiones lo único que encuentran los migrantes es la muerte en medio de la desesperanza.

Y es que en el Tapón de Darién se ven hombres y mujeres con sus hijos incluso de brazos tratando de huir de sus países por diversos motivos, la persecución política, el hambre, la falta de oportunidades y la gran desesperanza entre otros es lo que obliga a la gente a lanzarse a una aventura desconocida y peligrosa, pero muchos piensan que es mejor morir en el intento a quedarse muriendo en sus ciudades sin alternativa alguna de obtener una vida digna para ellos y en especial porque creen que lograran para sus críos un mejor futuro, el futuro que a ellos les fue negado.

De acuerdo con informe presentado por la organización Médicos Sin Fronteras, un alto porcentaje de los seres humanos que se lanzan a la Selva del Darién para llegar a Panamá como primera escala y de allí continuar en búsqueda del sueño americano provienen de países como Haití, Venezuela, Cuba y Senegal, son ellos personas que buscan este paso porque a pesar de ser altamente peligroso y una mezcla de situaciones que verdaderamente les violan sus derechos y por supuesto su dignidad, es relativamente económico y ya que esta gente que esta buscando huir se sus países no cuentan con grandes capitales y se ven obligados a someterse a tratamientos impuestos por los mercaderes que existen en la zona del Tapón del Darién, donde se encuentran desde narcotraficantes tratando de aprovecharse de la situación de los migrantes para que se vuelvan sus mulas, hasta asaltantes de camino quienes no contentos con robar las pocas pertenencias que cargas quienes emprenden esta travesía en casos abusan sexualmente de las niñas y mujeres o matan a quien no les entrega nada, porque nada llevan y para cerrar el ciclo de abuso para con los migrantes se encuentran los Coyotes, aquellos que cobran un dinero por servir de aparente guía y ayudarlos a llegar a sitio seguro al otro lado de la frontera después de caminar durante días y atravesar algunos tramos en lancha, ya que alguien que desconozca la zona podría perderse en ella o terminar dando vueltas sin sentido durante días y llegar al punto de donde partió. Pero aquí hay otro problema ya que algunos Coyotes cumplen su palabra, pero grupos de ellos no son más que bandidos y oportunistas que se aprovechan de la necesidad de quien contrata sus servicios a los que les cobran en promedio hasta 600 dólares.

Pero mientras las miradas del mundo observan y en ocasiones por temas de investigación científica o periodística comparten la situación de los migrantes que deciden atreverse a enfrentar esta potencialmente hermosa, pero en la actualidad terrible selva que guarda tantos secretos y ha dejado en sus entrañas cientos de cuerpos de migrantes que no lograron llegar a ver realizado su sueño, son muy pocos quienes se preguntan ¿Y por qué esta zona se encuentra tan abandonada por los gobiernos de Colombia y Panamá? ¿Por qué una región que puede ser otro gran pulmón de la región no merece que los Estados hagan presencia?

Hoy se está visualizando y hablando mucho de la difícil situación por la que atraviesan los migrantes que llegan a Colombia para internarse en la Selva del Darién y desde allí continuar la osadía de buscar el sueño americano, un sueño que para muchos se convierte en pesadilla y para otros es su marcha hacia el final dejando en el camino a familiares y amigos con los que en medio de la tristeza partieron desde sus recónditas tierras en procura de una vida más digna para ellos pero en especial para sus hijos, ojala este momento que se esta viviendo no sea solamente de intereses políticos o de publicidad con fin de generar imagen positiva para personajes que son especialistas en aprovechar el dolor de la gente y sacar el máximo provecho personal para después simplemente dejar abandonados y en el olvido una vez más a los miles de seres humanos que se enfrentan a la manigua, a los peligros de la Selva, pero en especial a quienes padecen las miserias y las faltas de oportunidades en sus países y en ocasiones hasta la persecución por su religión o postura política, porque al fin del camino son ellos, los humildes, quienes se ven en la horrible necesidad de abandonar su patria y arriesgarlo todo.

El llamado debe hacerse a los gobiernos de Colombia y Panamá para que de manera conjunta presten mayor atención a esta situación que no es ajena para ninguno de los dos países, si se piensa en humanizar la guerra que de por sí no debería existir, mucho más tiene que trabajarse para que mujeres, niños, niñas y hombres no salgan de su tierra donde se les arrebatan o vulneran sus derechos, para enfrentarse con una realidad humillante y en ocasiones perversa.

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